21-06-2009




José Santos González Vera



Para aquellos que se inician en el mundo de las letras : el nombre, José Santos González Vera, les puede sonar a nada. Para aquellos que van a las ferias de libros usados y ven sus delgados ejemplares a precios irrisorios, les debe dar la impresión de ser un suplemento de alguna revista de discutible importancia de la década del 60.
Pero no es así, González Vera recibió el Premio Nacional de Literatura en 1950 y no pocos lo despreciaron por eso. Las razones iban desde considerarlo un escritor resentido, básico , simple y aparentemente anárquico, hasta restarle toda importancia a su obra e inclusive reducirla a la cantidad de páginas publicadas, como afirmó Luis Durand al enterarse de la entrega del galardón a su compatriota; “las obras completas de González , caben en un cuaderno de composición.”


“González siempre se resistió a la seriedad excesiva. Por el contrario, era un repentista ingenioso. En sus obras con frecuencia se encuentran pasajes llenos de humor y picardía criolla, los mismos que aderezaron sus comentarios sobre su tendencia a la brevedad como método de trabajo: dado que nunca se apuró para escribir ni para publicar, por lo que corregía una y otra vez sus textos, bromeaba con la sentencia de que las nuevas ediciones de sus libros siempre salían “corregidas y disminuidas” . También tuvo guiños humorísticos para sus lectores: “Quise ser consecuente con mis ideas humanitarias y ofrecer al posible lector, escritos breves” (memoriachilena.cl)


Publicó obras breves, claras; cargadas de un lenguaje sencillo que no alcanza a ser pretencioso. Obras tan minimalistas como geniales. González Vera regresó a la infancia, a la adolescencia, a sus primeros oficios, sus primeras ideas. Sus historias a pesar de sumir a sus personajes en la más extrema austeridad emocional y material, no están cargadas de odio ni resentimiento; al contrario, el contexto en que se desenvuelven los personajes pasa a ser un accesorio, un adorno que no influye en el actuar de seres que viven el día, sin anhelos ni sufrimientos; congelados por un algo inmóvil que los deja en recuerdo eterno en la memoria de aquellos que quisieron plasmarla: pero no de forma impulsiva y déspota, sino que lento, con calma… sin prisa.



Obras

• Vidas mínimas. Novelas breves 1923.
• El conventillo 1928.
• Una mujer 1928.
• Alhue. Estampas de una aldea 1928.
• Cuando era muchacho 1951.
• Eutrapelia, honesta recreación (1955).
• Algunos 1959.
• La copia y otros originales (1961).
• Necesidad de compañía (1968).

Enlaces : http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Santos_Gonz%C3%A1lez_Vera

http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?id_ut=josesantosgonzalezvera(1897-1970)